Leyenda de terror de la mansión Keg

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Leyenda de terror de la mansión Keg

Jarvis Street es un vestigio importante de la sociedad victoriana de Toronto, está llena de monumentos, pero ninguno impresiona tanto como la Mansión Keg o, como se solía conocer, Euclid Hall. Keg es una cadena de restaurantes de carne, la cual reutiliza edificios antiguos, y este en especial adquirido desde 1976 ha llamado la atención de expertos cazadores de fantasmas debido a su oscuro pasado y los encuentros con espíritus que habitan ahí; una mujer en el baño, niños en las escaleras, una mucama pendiendo de una cuerda. Las experiencias con espectros son tantas, que el restaurante incluso tiene una “bitácora de fantasmas” para registrar todas las apariciones.

La casa fue construida en 1867 por Arthur McMaster, miembro de una prominente familia de la región, mismos que fundaron la universidad. En 1873 fue adquirida por Hart Massey, un hombre rico, vendedor de equipos agrícolas, quien se mudó ahí con toda su familia. Después se le otorgó al Victoria College en 1915, luego a una galería de arte y otro restaurante antes del Keg.

Lillian era la única hija de Hart. Murió en 1915, y justo después de esto una de las doncellas se ahorcó en el vestíbulo de la escalera principal, algunos dicen que lo hizo por la pena de perder a una gran amiga, mientras otros aseguran que fue por miedo de que se revelara algún asunto secreto entre la criada y un miembro de la familia Massey después de la muerte de Lillian. Esta aparición solo se deja ver colgando en las escaleras, nunca en otro sitio.

En la misma escalera, se manifiesta el espíritu de un niño, a veces se detiene para observar a las personas que disfrutan su cena, pero normalmente pasa corriendo de arriba abajo. Se sabe que las habitaciones de los pequeños Massey estaban en la parte de arriba, justo donde se escuchan pasos. Aunque los empleados han visto estas presencias, es mas habitual que se manifiesten ante otros niños, provocando que las familias salgan de ahí aterradas al darse cuenta de que sus hijos juegan con un infante que ellos no pueden ver.

Siguiendo con la escalera, se ha observado ahí una mujer vestida con un traje oscuro y de época, y una parte de la barandilla se deprende el mismo día del año sin importar cuan bien sea reparada, solamente cae sobre la barra haciendo un estruendoso sonido.

Otra situación particular del segundo piso es la mujer fantasma de los baños. Cuando las chicas entran ahí sienten inmediatamente la sensación de no estar solas, y aunque realicen una inspección rápida sin encontrar nada, les es imposible quitarse de encima la incomodidad de sentirse observadas. Mientras están en las cabinas se sienten espiadas, como si alguien se asomara por las pequeñas aberturas entre paneles. En cierta ocasión mas de una visitante del establecimiento se sintió aterrada al ver que las cerraduras de los excusados giraban por si solas y sea abrían sin que hubiera alguien del otro lado.En otra oportunidad una clienta vio un par de pies en uno de los puestos, luego escuchó que se activaba el inodoro, pero nadie salió ahí.

Otro evento inquietante ocurrió en el salón, durante la cena, una mujer sintió repetidas ocasiones que la tocaban, primero en las manos, luego en el cuello, el contacto era frio y le enchinaba la piel, entonces tubo el flashazo en su mente de una joven rubia, con rostro ancho y ojos azules. Su cabello estaba recogido y vestía blusa y falda de color claro con cuello alto. Después, esta imagen se materializó detrás de la mujer y le acompaño durante toda la velada.

Tal y como sucede con otras mansiones de la época, la Mansión Keg escondía secretos, uno de ellos, el Túnel de Tuckett que conectaba la casa con el Hospital Wellesley. Actualmente está bloqueado, pero antiguamente sirvió para transportar enfermos, por eso algunos psíquicos y especialistas sobrenaturales creen que, los espíritus de las personas que murieron en el hospital aún pueden viajar a través del túnel.

Sin duda la reputación como lugar embrujado ha sido muy bien ganada, muchas personas han reconocido que aquí pasa algo, aunque nadie haya resultado herido, los avistamientos y experiencias son demasiados, asi que las leyendas de terror se seguirán escribiendo por largo tiempo.